Henri Fantin-Latour
1836-1904
Henri Fantin-Latour vivió en el París de su tiempo, por así decirlo, en el epicentro de la modernidad naciente y fue amigo de muchos escritores y pintores que desde allí revolucionarían el arte. Pero aunque mantuvo un trato regular con los impresionistas (Manet, Degas y Whistler pertenecían a sus amigos), permaneció fiel a su estilo pictórico formado en Gustave Courbet y comprometido con el realismo.
Alcanzó la fama por sus bodegones, que ejecutaba con una exactitud casi fotográfica y que también eran muy apreciados por sus colegas pintores, que perseguían ideas y planteamientos completamente nuevos. A ello se suma una serie de retratos de grupo, en los que plasmó en imagen a su ilustre círculo de amigos - ante todo el "Homenaje a Delacroix" de 1865 (que muestra al pintor fallecido, entre otros, rodeado de Whistler, Manet, Baudelaire y el propio Fantin-Latour) y el "Taller de Batignolles", surgido en 1870, que retrata a Manet y su entorno (entre otros Zola, Monet y Renoir).
También fueron de gran influencia sus litografías, en las que se ocupó de la música de su tiempo. Desde el punto de vista histórico-artístico, hoy se consideran un puente entre el realismo y el simbolismo posterior.