Keith Haring
1958-1990
En el Nueva York de la década de 1980 surge desde lo oculto una corriente artística que hasta hoy entusiasma por su carácter anárquico y su lenguaje formal memorable, y que sigue inspirando a jóvenes artistas: con los grafitis de Keith Haring nació el street art, y sus figuras inconfundibles pasaron a formar parte de la cultura de masas.
Los grafitis, esta pintura colorida y de signos sobre superficies exteriores públicas, se han convertido hoy para nosotros en una visión cotidiana, a menudo también en una molestia. Ya en los años 70, los jóvenes comenzaron a rociar palabras, signos y figuras de tipo cómic con gruesos contornos en las paredes de las estaciones de metro de Nueva York, para expresar su protesta social.
Keith Haring, nacido en 1958 en Kutztown, Pennsylvania, pudo identificarse "con el estilo, el gusto y el color" de estos artistas. En 1981 comenzó sus trabajos de grafiti en el subsuelo neoyorquino, después de haber estudiado arte a finales de los años 70 en la School of Visual Arts en Nueva York y en Pittsburgh. Por tanto, no pertenecía a los artistas que empezaron como rociadores callejeros y fueron descubiertos para el arte, sino que salió a la calle como pintor.
Compartía su inclinación a llenar uniformemente la superficie de la imagen con secuencias de figuras a modo de rapport con sus modelos del expresionismo abstracto estadounidense. La colaboración y la amistad lo unieron, después de que ya en 1982 se le pudiera ver en la documenta de Kassel, con el artista de pop art Andy Warhol.
Keith Haring comercializó su estilo en su Pop-Shop, inaugurado en 1988, que ofrecía sobre todo las ágiles figuras de bebé "Radiant Childs", que irradiaban alegría de vivir y optimismo, como estampado para camisetas. También utilizó el éxito artístico para imponer conceptos inusuales.
Keith Haring se había infectado con la inmunodeficiencia SIDA e llamó la atención sobre esta enfermedad en numerosas campañas. A los 31 años sucumbió a ella.