Edvard Munch "El grito" - Mito y hito de la historia del arte
En la historia del arte existen algunas pocas obras que han alcanzado una fama que trasciende el mundo del arte y se han convertido en auténticos objetos de culto. Entre estas raras excepciones se encuentran, por ejemplo, la "Mona Lisa" de Leonardo da Vinci, las "Campbell's Soup Cans" de Andy Warhol y, por supuesto, el "El grito" de Edvard Munch. El icónico motivo de una figura de pie sobre un puente bajo un cielo rojo sangre, llevándose las manos a la cabeza con la boca abierta, ocupa desde hace décadas un lugar fijo en la memoria colectiva. Munch pintó un total de cuatro versiones de la famosa escena en diferentes técnicas y tamaños, y también realizó una litografía. En cada una modificó ligeramente el motivo, tanto en el color como en la composición. Tres de las cuatro pinturas se encuentran en distintos museos, mientras que la cuarta versión fue vendida en 2012 por 120 millones de dólares, convirtiéndose en ese momento en el cuadro más caro del mundo.
La famosa pintura "El grito" se considera hoy una obra clave del expresionismo. Su motivo principal ha sido reproducido, citado y reinterpretado innumerables veces en las últimas décadas en los más diversos ámbitos de la cultura popular: Andy Warhol realizó serigrafías de la escena, el motivo fue trasladado tridimensionalmente a esculturas, como por ejemplo por Jochen Bauer, y también ha sido impreso en medios como postales, pósters o camisetas. Incluso la exitosa saga de películas de terror "Scream" tomó claramente inspiración en Munch para la máscara del protagonista, y el cuadro sirvió también de modelo para un emoji. Estos diversos homenajes a "El grito" demuestran que el motivo, que pronto cumplirá 130 años, sigue fascinando a muchas personas hoy en día.
"El grito" – La pintura, su significado y su historia de creación
Edvard Munch pintó la primera versión del motivo en 1893. Sin embargo, hasta hoy no se ha aclarado definitivamente qué lo inspiró finalmente a crear esta obra. Existen muchas teorías sobre el cuadro "El grito" y su significado: una de ellas sostiene que Munch plasmó en el motivo su propio mundo interior, trasladando sus imágenes mentales al lienzo. El ambiente sombrío de la escena sería bastante característico en él, ya que en muchas de sus obras había procesado su difícil historia personal. Perdió a su madre y a su hermana a una edad temprana y luchó toda su vida contra la depresión y el alcoholismo. Así, Munch podría haber expresado sus miedos y su desesperación en la figura angustiada del cuadro "El grito". Otras teorías sobre la creación de la pintura, en cambio, apuntan a influencias externas. Algunos historiadores del arte ven en la figura central una similitud con una momia. Esto se explicaría porque Munch habría visto momias incas en la Exposición Universal de París en 1889 y se habría inspirado en los cuerpos envueltos.
El cielo ardiente: ¿Erupción volcánica o nubes nacaradas?
También el cielo resplandeciente en tonos rojos, naranjas y amarillos del cuadro "El grito" ha dado lugar a nuevas interpretaciones e intentos de explicación. Con frecuencia se menciona la teoría de que Munch se inspiró en un fenómeno natural originado por una erupción volcánica. En 1883 el volcán Krakatoa en Indonesia entró en erupción y lanzó enormes cantidades de ceniza y polvo a la estratósfera. La nube de polvo se dispersó por todo el mundo y habría sido responsable de puestas de sol rojo intenso durante muchos años. Es muy posible que Edvard Munch haya visto este cielo, ya que escribió: "El cielo se volvió de repente rojo sangre. (…) Sobre el fiordo azul oscuro y la ciudad se cernían sangre y lenguas de fuego." Por ello, no parece del todo descabellado pensar que se inspirara en esa coloración del cielo.
Las reflexiones de los meteorólogos noruegos también se refieren al cielo luminoso, aunque siguen un enfoque completamente distinto. Según ellos, la coloración del cielo no se debió a la erupción volcánica, sino a otro fenómeno natural, las llamadas nubes nacaradas. Este fenómeno, conocido meteorológicamente como "nube estratosférica polar", solo puede observarse en las altas latitudes (como Noruega) y es muy poco frecuente. Cuanto más alto se eleva el sol por la mañana o más bajo se pone por la tarde, más intensos y brillantes se vuelven los colores de las nubes. Qué fenómeno celeste fue realmente y si Munch se inspiró o no en él probablemente nunca se sabrá con certeza. Lo más probable es que Munch pintara el cuadro basándose en sus recuerdos y, al hacerlo –en el espíritu del posterior expresionismo–, incorporara sus impresiones personales y su mundo emocional.
"El grito" y su interpretación: una inscripción enigmática y un título posiblemente erróneo
Además de las conjeturas sobre la creación de "El grito" de Edvard Munch, existen numerosas interpretaciones y análisis sobre esta legendaria obra de arte. En los últimos años, dos hallazgos de investigación han causado especial revuelo. Uno de ellos se centró en el título de la pintura y el otro en una misteriosa inscripción.
En cuanto a la relación entre el título y el motivo, nunca hubo serias dudas: evidentemente la persona del cuadro estaba gritando, algo que el nombre de la obra dejaba claro. Sin embargo, el British Museum presentó en 2019 una interpretación completamente diferente. Según los historiadores del arte, la figura no grita, sino que escucha un grito. La clave de esta interpretación fue una nota que Munch dejó en un boceto preparatorio: "Sentí el gran grito a través de la naturaleza", se puede leer allí. Esto sugiere que la boca del protagonista estaría abierta por el susto y que se tapa los oídos. Los científicos, sin embargo, no pueden aportar ninguna prueba de si Munch realmente oyó el grito ni una explicación de su origen.
Durante mucho tiempo también fue un misterio una inscripción casi invisible a lápiz, visible en la primera versión del cuadro de 1893. En noruego se lee: "¡Solo pudo haber sido pintado por un loco!", y durante años fue completamente incierto quién la escribió y cuándo. En 2021, el Museo Nacional de Oslo anunció que Munch probablemente había escrito él mismo la frase. Esto se comprobó comparando la caligrafía de la inscripción con la de sus diarios y cartas. En cuanto a su intención, solo se puede especular. Una hipótesis sugiere que se trataba de un comentario irónico de Munch sobre las especulaciones públicas acerca de su estado mental.
Muchas preguntas en torno a "El grito" de Edvard Munch ya han sido aclaradas, pero el mito de este hito de la historia del arte sigue vivo y probablemente seguirá inspirando la imaginación de muchas generaciones futuras.